
(Los firma con su conocido seudónimo literario... ¡QUÉ COSAS!)
Va fundiéndose el hielo de tu recuerdo
como la luz de un fugaz relámpago.
El aire frio invernal desprendió las ocres hojas
de la pasada otoñal estación.
Se escucha ahora algo lejana tu voz apagada
como latidos de un corazón
instantes después de con pasión ser amado.
De aquello bello que antaño nos unió,
ahora casi nada permanece.
Todo se ha convertido en episodios caducos,
como frágiles huellas inertes,
que en la húmeda arena de nuestra playa,
van consumiendo borradas por las olas.
Hoy sólo queda en mis llorosos ojos,
el recuerdo de una difusa bella imagen,
mientras enamorados antaño tanto nos abrazábamos .
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