
El nuevo seminario-cata del II Taller de Turismo y Formación del Cabildo en La Oliva enseña a 'vender' al turista las cualidades de nuestro queso
Mañana jueves concluye esta segunda edición con una cata de aceite de oliva en el Hotel Barceló Bay, a las 11:00 horas
El queso majorero es uno de los grandes desconocidos del turismo generalista. Su presencia en las cocinas y comedores de hoteles y restaurantes de la isla es limitada. El Seminario de Cata de Quesos DO que hoy se ha desarrollado, dentro del II Taller de Turismo y Formación (TTF) del Cabildo, para profesionales de hostelería busca cambiar esta situación e introducirlo en la oferta turística como un "producto diferenciado" de calidad.
Esta segunda edición del TTF prosigue, a petición de los profesionales inscritos, el programa impartido semanas atrás. Esta iniciativa de la Consejería de Turismo del Cabildo de Fuerteventura tiene lugar en Corralejo y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de La Oliva, a través de la Concejalía de Turismo que dirige Marcelino Umpiérrez, y de la Asociación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Fuerteventura (AEHTF).
El día de hoy en el Hotel Barceló Bay estuvo dedicado al queso majorero, que es el producto alimenticio estrella de la isla (anualmente se producen 393.000 kilos); uno de los objetivos de las TTF es que también lo sea de la cocina turística de Fuerteventura. Ayer tuvo lugar el Seminario de Ginebras y Vodkas en el Hotel Atlantis Bahía Real y mañana, a las 11:00 horas, tendrá lugar el Seminario de Cata de Aceites en el Hotel Barceló Bay.
El Seminario de Cata de Quesos DO fue impartido por Rosa González, técnico de la DO Queso Majorero e investigadora de los productos elaborados con leche de cabra.
"En la cata del queso se usan todos los sentidos: oído, gusto, olfato, tacto y vista", explicó en la exposición teórica. "Hoy aprenderemos unos parámetros básicos para saber ofrecer al cliente un queso óptimo o el tipo de queso que ha solicitado".
Rosa González apuntó que "una cata de vinos es muy interesante, pero la cantidad de matices que aporta el queso es un valor que todavía no se explota en todas sus posibilidades".
Los profesionales de hostelería inscritos en este curso conocieron la escala de temperaturas a la que debe servirse cada tipo de queso, los olores que pueden apreciarse (lácticos, vegetales, afrutados y especias, entre otros), las texturas posibles (en tacto: rugosidad, elasticidad y humedad superficial; en boca: firmeza, adherencia y friabilidad o fragilidad) o el gusto que nos puede aportar (amargo, ácido, dulce y salado, pero también el regusto y la persistencia del sabor
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