RENÉ BEHOTEGUY CHÁVEZ
El pueblo canario y su clase trabajadora tienen abiertos dos frentes de lucha cuyo desenlace definirá el futuro del archipiélago para las próximas dos o tres generaciones. Uno está en boca de todos y todas y tiene que ver con la pretensión de la multinacional Repsol y su abanderado el ministro José Manuel Soria de prospectar y luego explotar petróleo en costas canarias. El otro, menos publicitada y visible, pero igualmente importante y estratégico está relacionada con el proyecto de militarización del archipiélago emprendido por el Estado español y la OTAN. Este se siente con mayor fuerza en Fuerteventura, pero tiene un reflejo en el resto de las islas a través de una constante y persistente campaña de imagen de las fuerzas armadas entre la población con actos en lugares públicos y centros educativos ensalzando las virtudes y maravillas de las armas de guerra. Ambos proyectos el del petróleo y el de la militarización, se complementan y están profundamente interrelacionados, lo que debería llevarnos a la articulación de un discurso que los combata de manera conjunta por sus posibles nefastas consecuencias sobre la población del archipiélago.
EL PETRÓLEO EN LA ENCRUCIJADA








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