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domingo, 1 de febrero de 2026

¿Es responsable el ministro de Transporte del estado de las vías ferroviarias en España?


 Por Julio C. González Padrón

Artículo de opinión

En los últimos días, el debate sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias en España ha vuelto a ocupar titulares; retrasos, incidencias técnicas y limitaciones en ciertos tramos han reabierto una pregunta recurrente: ¿Hasta qué punto puede responsabilizarse al ministro de Transporte Oscar Puente del deterioro o insuficiencia de la red ferroviaria?

Partiendo desde que la tentación de buscar un responsable directo es comprensible, pues en un sistema democrático, los cargos públicos deben rendir cuentas; sin embargo, la realidad de la gestión de infraestructuras es más compleja de lo que a menudo se percibe desde fuera.

En España, el debate sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias reaparece cada cierto tiempo como el Guadiana y casi siempre a raíz de una avería, un retraso o una inversión anunciada, y como suele ocurrir, la figura del ministro de Transporte se convierte en el centro de las miradas. Pero yo me sigo preguntando ¿Es justo atribuirle la responsabilidad directa del estado de las vías?

La tentación de personalizar los problemas es comprensible, sin embargo, el ferrocarril es un ecosistema institucional donde intervienen ADIF, Renfe, el propio Ministerio, las comunidades autónomas además de otros organismos europeos. 

El ministro debe marcar prioridades, impulsar presupuestos y definir estrategias, pero no supervisar tornillos ni revisar traviesas; eso sería impensable, aunque no lo exime de responsabilidad política. 

Su papel consiste en garantizar que el sistema funcione, que haya inversión suficiente y que los organismos dependientes cumplan con su cometido.

Ahora bien, confundir esa responsabilidad con una culpa directa por cada incidencia es simplificar un problema que se ha gestado durante décadas.

Quizá la pregunta no sea quién tiene la culpa, sino quién tiene la capacidad y la voluntad de mejorar lo que ya existe; y ahí sin duda, el ministro sí tiene un papel decisivo.

Está claro que, en un sistema democrático, la rendición de cuentas es imprescindible, pero atribuir así a la ligera al ministro una responsabilidad directa por cada fallo técnico, es ignorar la complejidad del sistema ferroviario es injusto a todas luces.

Otra cosa bien distinta y rechazable al cien por cien, es que el ser ministros, pensando en su propio pellejo político se atrinchere de tal manera, que se atreva a mentir o lo que es peor desde mi punto de vista, que piense que toda España, incluido técnicos somo alumno de la LOGSE socialista, “progres y burros”

No señor ministro, usted no puede alejarse de la valentía y humildad de aceptar que cuando mintió como un bellaco, cuando aseguraba en público que la vía había sido sustituida por una nueva íntegramente, porque, aunque usted sea un antiguo alumno de ese fallido plan de estudio socialista que es la LOGSE, debería saber que el vocablo “integral” significa: “toda” y no un trozo fabricado en el año 2003, soldado a otros de hace treinta años.

 

 Dicho esto, es de justicia también el explicar que ADIF gestiona la infraestructura y Renfe opera los trenes. Las Comunidades Autónomas intervienen en ciertos servicios y la Unión Europea marca estándares y condiciona inversiones.

La responsabilidad del ministro es siempre se quedaría, que ya es mucho, en “política”, no técnica. 

Aunque a éste le corresponde, y todo apunta en que falló como una escopeta de feria, el definir prioridades, asegurar financiación y supervisar la coordinación entre organismos, pero el deterioro de las vías es un fenómeno acumulado, fruto de decisiones tomada, o pospuesta durante décadas.

Hoy por hoy, España necesita una estrategia ferroviaria estable, sostenida y alejada de los vaivenes partidistas; un plan serio que combine modernización, mantenimiento y equilibrio territorial, pero hasta hace un par de semanas, en cuestión de transporte ferroviario España era “cinco estrellas” para envía del mundo entero (Palabras textuales de Oscar Puente) Ya ve sr. ministro, en esta ocasión, calladito estaría hasta más guapo, por difícil que eso pudiera conseguirse con usted.

Reconozco que señalar al ministro Oscar Puente puede resultar tentador, especialmente para la oposición del PP, pero esto no va a resucitar a los muertos en el accidente, ni resolverá un problema que exige una más amplia visión de Estado.

Por eso se habla de responsabilidad “subsidiaria”; no es culpable directo de cada incidencia, pero sí responsable de que el sistema funcione y mejore.

Las infraestructuras ferroviarias requieren décadas de inversión continua. Muchos de los problemas actuales no nacieron en esta legislatura, sino en decisiones acumuladas a lo largo del tiempo.

Por todo ello, yo honradamente y sin pretender “echarle un cabo” al ministro Puente, creo que, más que buscar culpables individuales, resultaría más útil exigir una planificación a largo plazo, un mantenimiento preventivo, mayor transparencia en la gestión, y sobre toda cooperación entre administraciones, aunque sean de distintos signos políticos de las del gobierno central .E

Solo así se garantizaría una red ferroviaria moderna, segura, eficiente y entonces sí que podría llenársele la boca de elogios al ministro Oscar Puente; porque las declaraciones que hasta el momento ha hecho sobre el particular, es para pensar que “calladito estaría hasta más guapo”; aunque insisto una vez más y para que nos vamos a engañar, que conociendo al personaje en cuestión, eso iba a hacer una labor archi  difícil   y que sería más viable y económico , la sustituir por nuevas todas las traviesas a lo largo y ancho del territorio  español, porque lo triste hoy es que ha conseguido que uno de cada tres españoles hayan decidido con usar mas un tren y eso sí que es grave.

¡Qué cosas!

Fdo: Julio César González Padrón

Maúro de Telde, Marino Mercante y Escritor

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