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lunes, 25 de mayo de 2026

La fresa de Valsequillo, medio siglo de una historia sembrada por generaciones.

 

Francisco González

Visitamos la finca de Quico junto a Francisco González y José Juan Pérez para recordar cómo la fresa marcó y marca la vida, el trabajo y la historia de muchas familias de Valsequillo.

Hablar de la fresa en Valsequillo es hablar de familias, de trabajo duro y de una forma de vida que marcó y marca durante décadas a buena parte del municipio. Detrás de cada caja de fresas había horas de esfuerzo en el campo, muchas manos trabajando y generaciones enteras que hicieron de este cultivo uno de los grandes símbolos agrícolas de Gran Canaria y Canarias.


Visitamos la finca de Quico Santana (Frutas de la Cruz S.L.) y lo hacemos con Francisco González, más conocido como Paco el de Chana, uno de los primeros agricultores que comenzaron el cultivo de las fresas en Valsequillo para recordar cómo eran aquellos años en los que la fresa llenaba los terrenos de Valsequillo y daba trabajo a muchísima gente. Los recuerdos aparecen rápido entre surcos y cultivos. “Antes todo era distinto. Las fresas se plantaban directamente en el suelo. Después, para recogerlas, había que pasar horas agachados. La espalda terminaba destrozada”, recuerda Paco mientras camina por la finca.


En aquellos tiempos, el trabajo era completamente manual. Las jornadas empezaban temprano y el campo apenas descansaba. Muchas familias vivían directamente de la agricultura y la campaña de la fresa movía la economía del municipio. “El segundo año que plantamos cogimos una barbaridad de fresones buenos. En aquellos años movimos tierra sana”, recuerda con nostalgia.


Con el paso de los años, el cultivo fue evolucionando. Cambiaron las formas de plantar y también las normativas agrícolas. Los suelos comenzaron a resentirse después de tantos años de producción intensiva y poco a poco el sector tuvo que adaptarse a nuevos tiempos. A esto también se suman las dificultades que siguen afrontando hoy las explotaciones agrícolas del municipio. El elevado coste del agua y del transporte encarece enormemente la producción, haciendo cada vez más complicado mantener vivo el trabajo en el campo. Aun así, muchos agricultores continúan luchando cada día para mantener viva esta tradición.


Pero si algo no ha cambiado es el cariño y el orgullo con el que en Valsequillo se sigue hablando de la fresa. Aunque hoy quedan menos explotaciones que antes, todavía hay familias y pequeñas empresas agrícolas que continúan cuidando esta tradición y manteniendo vivo un cultivo que forma parte de la historia del municipio.

También es un homenaje a todas aquellas personas que trabajaron a destajo en las fincas, a quienes emprendieron durante años para sacar adelante a sus familias y a quienes ayudaron, casi sin darse cuenta, a convertir la fresa de Valsequillo en un referente de Canarias. Porque más allá del fruto, la fresa también cuenta la historia de un pueblo y de su gente: la de Valsequillo de Gran Canaria.

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