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| Marino mercante, escritor, Canario y Español |
Por: Julio César González Padrón
Hay momentos en los que el silencio deja de ser prudencia para convertirse en una forma de renuncia. Y yo, un canario español que he soportado durante demasiado tiempo el desprecio reiterado que, la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum ha dirigido hacia España y hacia mis hermanos compatriotas los españoles, siento que ha llegado la hora de alzar mi voz. No para gritar, no para ofender, sino para recordar algo esencial y es algo tan simple como que, “el orgullo de pertenecer a una nación que ha dejado una huella profunda en el mundo”.
Si volviera a nacer setenta y cuatro veces más, elegiría una y otra vez el hacerlo en cualquiera de las cincuenta provincias españolas. Porque ser español (de cualquier provincia), no es una casualidad geográfica; es una forma de estar en el mundo; una herencia cultural inmensa y una fraternidad que trasciende ideologías, clases sociales y territorios. Mi difunto padre Luis les decía a sus hijos a menudo algo que hoy con 74 años en el lomo, aun lo recuerdo y cobra para mí mayor sentido que nunca: “a la patria no se la quiere por ser grande, sino por ser madre y como tal, hay que respetarla y hasta estar dispuestos a entregar la vida por ella, si las circunstancia así nos lo demandara, como haría una madre sin dudarlo, por sus hijos”. Y España, con sus luces y sus sombras —como todas las naciones que han vivido siglos de historia— “ha sido madre de millones de hijos repartidos por todo el planeta”
“Por ello no me cansaré de repetir, aquí y donde haga falta que, España, es una nación que no necesita pedir perdón a nadie por existir”
En estos tiempos en los que algunos líderes políticos buscan reescribir la historia para justificar sus discursos, y tapar sus cortos intelectos, conviene recordar hechos básicos, como que España no es un país perfecto —ninguno lo es—, pero sí es una nación que ha sabido construir, compartir y proyectar cultura, lengua, ciencia, arte y valores, religión y humanos durante más de quinientos años.
La Hispanidad, tan atacada por algunos, no es un concepto de dominación, sino de vínculo. No es una cadena, sino un puente. No es un recuerdo de sometimiento, sino una herencia compartida, que millones de personas celebramos cada 12 de octubre, con orgullo sincero.
Por eso, cuando los habitantes de la América hispana se refieren a España como “la Madre Patria”, no lo hacen por obligación, ni por nostalgia vacía; lo hacen porque reconocen que existe un lazo afectivo, cultural, lingüístico y de sangre, que ninguna ideología puede borrar… Y si tantos pueblos hermanos nos llaman así…, ¡Por algo será!
Y, sobre todo, España ha sido capaz de algo que muy pocos países pueden decir: fusionar culturas sin destruirlas, crear sociedades mestizas, abrir caminos, tender puentes y dejar un legado que hoy forma parte de la identidad de naciones enteras. ¡Toma nota Trump! Y cuando quieras pronunciar la palabra España o Spain como la llamarías tú, lávate previamente la boca con legía.
De ahí mi interés de responder y recordarles a esos “gobernantes acomplejados carcomidos por el rencor histórico” como la Sra. Sheinbaun (de apellido, no muy azteca precisamente), diciéndoles que España ha dado al mundo escritores como Cervantes, o Gados, pintores como Velázquez y Goya, Picaso, etc,etc; científicos como Severo Ochoa, navegantes que ampliaron los límites del mapa como Cristobal Colon , Santas como Santa Teresa y juristas de reconocido prestigio internacional que sentaron las bases del Derecho internacional moderno. Ha sido cuna de universidades pioneras, de avances médicos, de literatura universal y de una lengua que hoy hablan más de 550 millones de personas través de todo el planeta
Y, sobre todo, España ha sido capaz de algo que muy pocos países pueden decir: el saber fusionar culturas sin destruirlas; crear sociedades mestizas, abrir caminos, tender puentes y dejar un legado que hoy forma parte de la identidad de naciones enteras. (no dejes de tomar nota Donal Trump)
Las palabras de la mandataria mexicana no hieren a España; no, porque España es más grande que cualquier discurso coyuntural. Pero sí merecen una respuesta serena, firme y respetuosa. No para entrar en confrontaciones estériles, sino para recordar que, “la dignidad nacional no se negocia”, y porque la grandeza de España no necesita propaganda.
España no necesita pedir perdón por su historia. España no necesita agachar la cabeza ante quienes manipulan el pasado para obtener rédito político. España no necesita justificarse ante nadie.
Lo que sí necesita —y eso depende de nosotros, los españoles— es el “reivindicar con orgullo lo que somos,” sin complejos, sin miedo y sin permitir que otros escriban nuestra historia por nosotros.
En definitiva; España representa a un orgullo que no excluye, sino que abraza
Sentirse orgulloso de ser español no es un acto de soberbia. Es un acto de gratitud; gratitud hacia quienes construyeron esta gran nación, hacia quienes la defendieron, hacia quienes la hicieron avanzar y hacia quienes hoy la mantienen viva con su trabajo diario.
Y es también un orgullo que “no excluye a nadie”. Porque ser español no es una frontera: es una identidad abierta, mestiza, plural y profundamente humana.
Por eso, hoy levanto mi voz. Por eso hoy escribo estas líneas. Porque España es mi patria, mi casa y mi madre, y no pienso permitir que se la denigre sin al menos recordar al mundo que, con sus aciertos y errores, el que ha sido una de las grandes civilizaciones de la historia.
Y eso, le pese a quien le pese, es motivo de orgullo.
Nota: Si al terminar de leer mi articulo me llamas “facha” , te aconsejo que lo vuelvas a leer “tranquilito y al galpito”, como decimos en Canaria y a poder ser, acompañado de un vasito de Clíper, para ir refrescándote el garante ; y si me lo sigues llamando porque no te ha quedado claro, yo lo siento mucho por ti amigo, porque lo único que se me ocurre para ayudarte, es el recomendarte que visites y cuanto antes, a un buen médico, que te diagnostique e intente arreglarte, ese retraso mental que aparentemente padeces, porque como decimos en mi pueblo….¡Casos se han dado! y no es cuestión de tener que aguantarte así toda una vida , teniendo remedio el asunto. Jajajaja
¡Qué cosas!
Fdo:
Julio César González Padrón
Marino Mercante y escritor

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