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| Gracias por tú opinión Julio |
Por Julio C. González Padrón
Artículo de opinión
Las recientes tensiones dentro de la OTAN, a consecuencia y muy especialmente tras la actitud equidistante adoptada por el “rubio pistolero del salvaje oeste americano, Donald Trump”, han reabierto un debate que parecía dormido desde el final de la Guerra Fría: ¿Puede Europa defenderse sola ante una amenaza militar rusa? ¿O seguimos dependiendo, casi de forma estructural, del paraguas estratégico estadounidense?
La pregunta no es menor. Y la respuesta tampoco es sencilla.
Europa lleva décadas hablando de “autonomía estratégica” mientras practíca, en realidad, una cómoda dependencia bajo el paraguas de la OTAN; así, el continente redujo presupuestos militares, externalizó su seguridad a Washington y convirtió la defensa en un asunto secundario frente al bienestar social.
Durante décadas, Europa ha vivido instalada en esa cómoda ilusión: la guerra era cosa del pasado, la OTAN era garantía suficiente y Estados Unidos acudiría siempre al rescate. Pero el tablero con Donal Trump como presidente de USA y aparente dueño del mundo, ha cambiado a la cosa y no poco.
La actitud imprevisible de Donald Trump hacia sus socios europeos ha reabierto una pregunta incómoda: ¿Qué ocurriría si Washington decide mirar hacia otro lado? ¿Está Europa preparada para defenderse sola frente a Rusia?
La respuesta corta es contundente: NO DEL TODO y la respuesta larga, pudiera ser es a más inquietante.
Rusia es una potencia militar, sí, de hechos el mayor arsenal nuclear del planeta y una larga tradición estratégica. Pero conviene separar propaganda de realidad, porque a lo mejor estamos ante un “gigante con pies de barro”
Por ejemplo, en Ucrania, el ejército ruso no ha logrado la victoria relámpago que prometía el “figura” del Putin al Kremlin, y sus sueños de Zar imperialista moderno, al menos hasta el momento, y después de cuatro años siguen sin cumplirse.
Cuatro años de guerra que han revelado problemas logísticos, corrupción, convenciendo al mundo de no saber estructurar y dejando ver sus muchas limitaciones tecnológicas. Antes, la intervención soviética en Afganistán terminó en desgaste y retirada. Y en Siria, Moscú sostuvo a un aliado, pero no ganó una guerra convencional a gran escala; en definitiva, que últimamente “el malo ruso” ha fallado mas que una escopeta vieja de feria de la caseta de Marquita “la Coja”, esposa de Juan “el Pirulí”, que no se perdían una solo fiesta del Santo Patrón, San Gregorio en Telde.
Entonces, ¿Es Rusia una amenaza imparable o un poder militar sobrevalorado que se sostiene, sobre todo, en su arsenal nuclear? La respuesta probablemente esté en un punto intermedio: Rusia no es invencible, pero sí es peligrosa, porque ya saben que cuando se acorrala a un gato dentro de un garaje, termina convirtiéndose en un tigre.
La Unión Europea tiene más población que Rusia y una economía muy superior. Sumados, los países europeos gastan en defensa más que Moscú. Y, además Francia y el Reino Unido son potencias nucleares, amén que Alemania es una potencia industriales Italia y España cuentan con fuerzas armadas profesionales y experiencia internacional.
Entonces, ¿Dónde está el problema?
Pues muy sencillo, en la ingenuidad de los europeos, en la fragmentación. en la dependencia tecnológica de Estados Unidos, en la falta de una cadena de mando única y sobre todos que, al creernos los “buenos buenísimos”, careceremos de una cultura de estrategia común
Europa ha invertido durante décadas en bienestar social, confiando en que “otros” se ocuparían de su seguridad. Ahora descubre que la historia no ha terminado y que la geopolítica no entiende de buenas intenciones, pues el rubio oxigenado de Trump está convencido de que “el poder absoluto es aquel que, como él, pertenece solo al que sea capaz e desenfundar su Colt 45 largo más rápido, pero dejando previamente claro, que, en este pueblo llamado Tierra no hay sitio para dos”
No podemos dejar de tener presente el que Rusia tiene armas nucleares. Muchas, eso cambia cualquier cálculo. Pero poseer armas atómicas no equivale a poder usarlas sin consecuencias. El empleo de un arma nuclear —aunque fuera táctica— abriría una escalada imprevisible. La disuasión funciona precisamente, porque todos saben que cruzar esa línea puede significar el fin del Planeta Tierra, incluida la misma Rusia.
Por ello nos preguntamos ¿Se atreverían a usarlas? ¿Qué ganaría Rusia haciéndolo? Muy probablemente, nada que compense el coste estratégico y político.
El arma nuclear es, ante todo, un instrumento de intimidación y funciona mientras el adversario dude; no obstante, la OTAN actualmente vive una la incómoda verdad y se suele repetir que la misma, es la alianza militar más poderosa de la historia. Es cierto si…, pero con matices.
Más del 65% del gasto militar de la Alianza corresponde a Estados Unidos y eso traducido al “cristiano” quiere decir que, sin la capacidad logística, satelital, de inteligencia y transporte estratégico estadounidense, Europa tendría enormes dificultades para coordinar una defensa a gran escala.
Cuando Donald Trump exigía que los socios europeos aumentaran su gasto en defensa hasta el 5% del PIB, muchos líderes europeos reaccionaron con incomodidad; sin embargo, la crítica tenía un trasfondo real, pues durante años, varias economías clave del continente, estuvieron muy por debajo de ese umbral, entre otras España.
Europa hablaba de valores, mientras Washington pagaba la factura como un pardillo Yankee.
Y para mejor comprensión de lo que digo, veamos los datos estructurales (aproximados y redondeados para análisis estratégico):
Gasto militar anual (2024):
Rusia: alrededor de 100.000–120.000 millones de dólares (con fuerte aumento por la guerra). Países de la Unión Europea en conjunto: más de 250.000 millones. OTAN europea (incluyendo Reino Unido): supera los 300.000 millones.
PIB total: Rusia: aproximadamente 2 billones de dólares. Unión Europea: más de 16 billones.
Población: Rusia: ~145 millones
UE: ~450 millones.
Salta a la vista que, en términos puramente económicos y demográficos, Europa tiene una ventaja abrumadora. Entonces, ¿Por qué persiste la sensación de vulnerabilidad? Simplemente porque el problema no es la cantidad, sino la coherencia estratégica.
Ahora bien; llama poderosamente la atención que la guerra en Ucrania haya demostrado que el ejército ruso no es la maquinaria imparable que muchos imaginaban. La ofensiva relámpago fracasó. Las pérdidas humanas y materiales han sido significativas y las sanciones han tensionado su economía. Pero también ha demostrado algo más y es que Rusia está dispuesta a asumir costes enormes para defender lo que considera su esfera de influencia y al que se le opone dentro “de la casa” o se “mea fuera de la bacinilla” , simplemente lo eliminan y punto pelota. Y ahí es precisamente es donde radica la diferencia psicológica, pues Moscú piensa en términos de poder duro, mientras Bruselas (los buenos de la película), piensa en términos normativos y de Derechos Humanos.
Durante años, parte del liderazgo europeo asumió que la interdependencia económica era garantía de paz. Se profundizó la dependencia energética rusa mientras se reducía el gasto militar. Se apostó por el comercio como antídoto frente al conflicto y el resultado ha sido que la vieja y elegante Europa financió, sin enterarse y durante años al mismo actor que hoy considera amenaza.
La cuestión ahora, no es si Rusia está sobrevalorada; la cuestión es si Europa ha confundido prosperidad con seguridad.
Rusia posee el mayor arsenal nuclear del mundo. Francia y el Reino Unido también disponen de capacidad nuclear.; así que, por esa parte, el equilibrio de destrucción mutua sigue siendo el principal freno a una guerra directa.
¿Pero se atrevería Moscú (Putin) a usar armas nucleares? Yo sinceramente creo que no, porque, aunque Putin sea ruso, comunista reconvertido y antiguo agente de la KGB, sabe que el coste sería devastador. Pero la disuasión no consiste en querer usarlas, sino en convencer al adversario de que podrías hacerlo si te sientes acorralado.
Y aquí surge una pregunta incómoda:
¿Cree el Kremlin que Europa tiene la misma determinación estratégica? ¿O sigue pensando que los europeos, somos buenos buenísimos hasta el extremo de llegar a “tontos del culo”?
El escenario más probable no es una invasión masiva de Europa occidental. Resultaría algo más sutil, un desgaste prolongado; una presión sobre países fronterizos; una guerra hibrida guerra híbrida; mayor interferencia política e incluso intentar provocar una división interna europea, teniendo en cuenta esta gran verdad que, a vulnerabilidad europea no es militar, sino política.
Como conclusión final, creo que nos ha llegado el momento de la madurez estratégica.
Porque Europa no es débil, es rica, en tecnológica y demográficamente fuerte y por lo tanto puede, objetivamente, hacer frente a Rusia si actúa unida; pero la unidad no se improvisa cuando suenan las trompetas de guerras. Así que, llegados a este extremo, pienso que, la verdadera pregunta seria, no es si debemos temer a Rusia, sino ¿estamos dispuestos los europeos a olvidar a “pistolero rubio del salvaje oeste americano”, que nos ha demostrado que su lema “America fiert” que, es lo único que le importa y asumimos de una vez por todas, sin complejos y valentía, el coste político, económico y social de tomarnos nuestra propia defensa en serio? Porque mis queridos compatriotas europeo, la seguridad, como la soberanía, no es algo que se pueda subcontratar indifinitivamente y el mundo que viene no premiará la ingenuidad estratégica.
Pues como decimos en mi pueblo…” Anda que no tengo, ya ganas de darle por los besos a esos “dos rubios de pá fuera” (Putin y Trump), pues de toda la vida se ha dicho, que no hay muladar sin pulgas, ni linaje sin putas, qué…, ¡Casos se ha dado! Jajajajaja
¡Qué cosas!
Fdo: Julio César Gonzlez Padrón´
Marino Mercante y escritor
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Gracias Julio por tus reflexiones.
ResponderEliminarQuisiera aportar otra mirada. ¿Qué pasaría si pudiéramos los esfuerzos en el diálogo, la paz y la resolución de todo conflicto por medio de la no violencia y el desarme paulativo? Las personas necesitamos vivir, no que se nos impongan creencias de líderes políticos altamente violentos y con intereses demostrados en la industria militar industrial.
Otro mundo más humano es urgente y necesario.
Abrazos Julio para todxs con paz, fuerza y alegría.