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| DON JULIO MARINO MERCANTE |
Por: Julio C. Glez. Padrón
Artículo de opinión
El 26 de febrero de 1883 marcó un antes y un después para Gran Canaria. Ese día, la empresa británica Swanston colocó la primera piedra del entonces Puerto de Refugio de La Luz, siguiendo el proyecto del ingeniero teldense Juan León y Castillo, cuya visión estratégica situó al Archipiélago en el mapa marítimo internacional. Aquella obra, concebida para convertir a Canarias en escala clave de las rutas atlánticas, se transformaría con el tiempo en uno de los principales nodos logísticos del Atlántico Medio y en un motor económico decisivo para la isla y para España.
Así, desde finales del siglo XIX, el Puerto de La Luz se convirtió en un imán para navieras, comerciantes y empresas energéticas. Su ubicación estratégica, su calado natural y la estabilidad política y jurídica de España lo consolidaron como un punto de referencia para:
El suministro de combustibles a buques transoceánicos.
La reparación naval, con uno de los polos industriales más potentes del Atlántico.
El tráfico pesquero y congelador, que encontró en Las Palmas una base segura y eficiente.
El comercio internacional, que convirtió al puerto en puerta de entrada y salida de mercancías hacia África, Europa y América.
Hoy, el Puerto de La Luz es un puerto Hub de contenedores, pesquero, comercial, de pasajeros y deportivo, con 16 km de línea de atraque y un calado que llega a los 45 metros.
A sus 143 años, el Puerto vive una etapa de récords. En 2025 cerró con más de 36,5 millones de toneladas de tráfico total y más de 2 millones de cruceristas, cifras que lo sitúan entre los puertos más dinámicos de España y Europa.
Su papel como Hub logístico internacional se ha reforzado gracias a:
La diversificación de servicios.
La modernización de infraestructuras.
La creciente actividad de cruceros.
La consolidación de empresas globales de reparación naval y plataformas offshore.
El Puerto de La Luz no solo sostiene miles de empleos directos e indirectos, sino que actúa como columna vertebral económica de Gran Canaria y del conjunto del Archipiélago, representando por sí solo más del 12% del PIB canario
El Puerto es un activo estratégico para España por varias razones tales como:
Seguridad y control marítimo en una de las rutas más transitadas del planeta.
Conexión con África Occidental, región clave para la política exterior y económica española.
Competitividad logística, que permite atraer tráficos internacionales que, de otro modo, migrarían a puertos extracomunitarios.
A escala global, La Luz es un punto de apoyo para navieras que operan entre continentes, un centro de servicios marítimos de primer nivel y un enclave de
Pero también hay que apuntar que, en los últimos años, Marruecos ha acelerado una estrategia portuaria ambiciosa, con inversiones millonarias y la inauguración de nuevas terminales marítimas de gran capacidad. El país vecino está apostando por convertirse en un Hub logístico africano y atlántico, apoyándose en:
Costes operativos más bajos, derivados de salarios reducidos y una legislación laboral más flexible.
Incentivos fiscales agresivos para atraer navieras y operadores.
Una política de Estado coherente y sostenida, que prioriza la expansión portuaria como herramienta geoestratégica.
El operador estatal Marsa Maroc, por ejemplo, cerró el primer semestre de 2025 con un beneficio neto de 72,25 millones de euros, un 23,5% más que el año anterior, reflejo del músculo financiero y del respaldo gubernamental a su expansión.
Este crecimiento plantea inquietudes en Canarias, donde se teme que parte del tráfico internacional —especialmente el de transbordo— pueda desviarse hacia puertos marroquíes que ofrecen tarifas más competitivas. Y sobre todo ahora que una empresa participada por el propio gobierno marroquí, se incorpora y con fuerza en una empresa española de las que operan en este Puerto de La Luz; lo que equivale desde mi punto de vista a meter en el gallinero a un zorro para que te vigile las gallinas
¿Pero qué está en juego para Canarias?
La competencia marroquí no es un riesgo menor, porque esto afecta directamente a:
El empleo portuario y logístico.
La actividad industrial y de reparación naval.
La conectividad marítima de las islas.
La capacidad de atraer inversiones internacionales.
Sin embargo, el Puerto de La Luz mantiene ventajas difíciles de replicar como:
Seguridad jurídica y laboral propia de la UE.
Estabilidad política.
Infraestructuras maduras y diversificadas.
Un ecosistema empresarial consolidado.
Una reputación histórica de fiabilidad y calidad de servicio.
El reto, por tanto, no es competir en costes, sino en valor añadido, innovación y especialización
El 143 aniversario del Puerto de La Luz no es solo una celebración histórica: es un recordatorio de su papel esencial en la economía canaria y española, y de la necesidad de reforzar su competitividad en un entorno global cambiante.
La clave pues estará en:
Apostar por la digitalización y automatización.
Impulsar la sostenibilidad energética y el uso de combustibles limpios.
Fortalecer la colaboración público-privada. (pero con capital español)
Defender en Europa la importancia estratégica de los puertos atlánticos.
El Puerto de La Luz ha demostrado durante más de un siglo su capacidad para adaptarse y liderar. Hoy, más que nunca, ese liderazgo será vital para asegurar el futuro económico de Canarias y en ello nos va la vida, por ello, no solo Canarias, sino España entera debe volcarse en ello.
Cabe recordar aquí aquel patriótico discurso que en l921 propiciara nuestro diputado en Cortes para referirse a nuestra “joya de la corona”
¡Save Puerto de La Luz! Que tú grandeza es grandeza del Archipiélago y también de España, que no concibe el de una parte de la nación, sin que redunde en gloria y honor de todo lo que es la patria
¡Salve Puerto de la Luz!
Y para despedirme y refiriéndome a Marruecos y lo que “hipotéticamente” nos puede tener preparado a corto/medio plazo, como ya hiciera con la base de flota pesquera nacional e internacional, utilizaré una vez más una expresión típica de mi pueblo: “cristiano, que quiere que le diga que no le engañe; yo como viejo lobo de mar no me fio un pelo del “vecino moro”, porque no hay muladar sin pulgas, ni linaje sin putas.
¡Qué cosas!
Fdo: Julio César González Padrón
Marino Mercante y Escritor

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