Siempre se ha dicho que la naturaleza es sabia y esta foto habla por sí sola.
Mientras, muy cerca de él, un monstruo gigante va devorando todo lo que se encuentra a su paso, al otro lado la naturaleza lucha por continuar indemne ante el fuego devastador que se eleva a pocos pasos de ella tratando de quitarle la vida.
Su aroma a hierba verde y fresca lucha por sobre vivir ante la fiereza de un animal indomable y dañino que ha cubierto con negra capa toda la fisonomía de nuestra isla.
Sus manos, ardientes y destructoras, se extienden a lo largo y ancho dejando tristeza y desolación en sus habitantes que viven en la angustia de no saber cuándo terminará esta pesadilla.
María Sánchez.
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