Pues sí, muy pronto nos veremos envueltos en brillantes espumillones e interminables hileras de bombillas, que sin saber cómo, no aparecen envueltas y colocadas del mismo modo que las guardamos, siempre pienso que entre ellas deben hacer competiciones de lucha libre.
Nos llega también el azote de los anuncios de televisión: que si el jamón, los turrones y para no ser menos las cajas de bombones y los perfumes, sin olvidarnos claro está del sorteo del día 22, ¡¡Cuántas personas se agarran a lo de “pero al menos tengo salud” después de ver que la diosa fortuna no estuvo a su lado.
Nos llegaran los olores de las truchas de batata y cabello de ángel, por suerte en mi casa aún se hacen, nada que ver con las que se compran.
Pero, lo mejor de estas fiestas, lo que pone el broche de oro cada año, es la noche y el día de Reyes.
Me da mucha pena cuando veo a algunos padres llevar los niños a la hora de comprar el regalo, modestamente opino que rompen toda la ilusión infantil.
Sigo disfrutando la Navidad a pesar de no tener a mis seres queridos a mi lado, ellos siempre están en mi corazón, sé que ellos también perdieron a los suyos `pero continuaron viviendo y disfrutando de la Navidad.
María Sánchez.
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