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| Cuando se habla con el corazón |
Articulo de opinión:
Caminar hoy por las calles de Telde es enfrentarse a una
realidad incuestionable: basura, malos olores y un paisaje urbano que dista
mucho de lo que este municipio fue y debió seguir siendo. La sensación de
estancamiento y deterioro no es una percepción aislada, sino el sentir común de
quienes ven cómo un municipio con un potencial enorme parece quedar rezagado.
Hubo un tiempo en que la política municipal se ejercía con
otra vocación. Sin la hipertrofia actual de concejalías, sin una nómina
interminable de asesores y sin la necesidad de disfrazar la gestión con
propaganda. La política era un oficio más humano, menos remunerado en lo
económico pero mucho más enfocado en resolver las necesidades reales del
vecino. Los trámites, con sus aciertos o sus trabas, terminaban saliendo
adelante porque existía una prioridad clara: la gestión directa y el compromiso
con el pueblo. No hace falta nombrar a quienes lo hicieron bien; la memoria
colectiva de los vecinos sabe perfectamente quién trabajó por Telde y quién ha
dejado que el municipio se degrade.
Hoy, en cambio, abunda el discurso sobre el progresismo y el avance, pero la brecha entre la retórica política y la realidad de los barrios es cada vez mayor. Se prometen transformaciones mientras los servicios básicos fallan y el día a día demuestra la falta de un rumbo claro.
El verdadero problema radica en la resignación. Mientras la
ciudadanía permanezca dividida, la inercia actual seguirá marcando el destino
del municipio. La solución no vendrá de la política del titular fácil, sino de
la capacidad de los propios vecinos para exigir una gestión a la altura de lo
que Telde merece. Que creemos todos los vecinos que esto no es lo que se merece
ya que nadamos entre promesas incumplida entre halago de urnas y aires de
grandeza de quien en un día entró prometiendo y hoy está al margen de las
necesidades de pueblo mirando hacia otro lado excepto en lo que puede
beneficiarle al final de su mandato Telde no necesita héroes de mesa necesita
héroes a pie de calle pero verdadero fuertes y serviciales no que reaparezca en
momentos puntuales de desastres climáticos personas que miren a la cara al
ciudadano que mire a los ojos y demuestren su valía en el terreno. Que es donde
se miden los luchadores. Como dice en nuestro deporte rey en las islas más
agarradas y menos pasividad en la brega
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