viernes, 8 de mayo de 2026

Almaraz: la batalla que el Gobierno no quiere mirar de frente

 

Don Julio en una conferencia

Un cierre entre la política, la economía y el destino de una comarca entera


Por: Julio César González Padrón

Artículo de opinión

En el corazón del Campo Arañuelo, donde la niebla matinal se mezcla con el vapor de las torres de refrigeración, la central nuclear de Almaraz sigue funcionando como si nada estuviera a punto de cambiar. Pero lo está. Su posible cierre, previsto dentro del calendario del apagón nuclear español, ha desatado un debate que va mucho más allá de una instalación energética: es un espejo de las tensiones entre “política, economía y territorio” que atraviesan la transición energética del país.

Mientras el Gobierno defiende que el cierre forma parte de una estrategia “ordenada y responsable”, instituciones europeas, expertos y agentes locales cuestionan si la decisión responde realmente a criterios técnicos o si es, más bien, un gesto político con consecuencias profundas.

Desde mi punto de vista su cierre que huele a política de “gobierno social comunista presumiendo de progre ecologista y de ahí la advertencia de la propia la advertencia la propia Bruselas, que lo desaconseja Bruselas

Esto es muy significativo y se ha tener en cuenta, pues “La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo” no suele pronunciarse con tanta claridad sobre infraestructuras nacionales. Pero con Almaraz lo hizo. En su informe, los eurodiputados señalaron que el cierre parece responder a una decisión política e ideológica, especialmente por los socios comunistas de Podemos, más que a una necesidad técnica o económica.

El documento es especialmente crítico en tres puntos; primero, en que España no ha presentado una” “evaluación de impacto integral” que justifique el cierre. Segundo, que la decisión contradice la “taxonomía verde europea”, que reconoce la energía nuclear como tecnología de transición. Y tercero que el Gobierno de Pedro Sanmchez, haciendo uso de su falta de coherencia democrática, no ha mantenido un diálogo “suficiente ni transparente” con autoridades regionales y locales.

En otras palabras, los de Bruselas, que de tontos no tienen un pelo, sospechan que el cierre de Almaraz no es una cuestión de seguridad ni de costes, sino de “postura política pura y dura”                                                                                                         Y lo dice en un momento en el que Europa, tras la crisis energética, ha reforzado su apuesta por mantener la nuclear como parte del mix. Pero ya sabe todo el mundo que, esa parte de la “izquierda eco cara” que actualmente se sienta en el Consejo de ministros, tienen mucha fuerza, aunque muy pocos argumentos. Por ello, apunto a que, por la parte de los miembros del Partido Socialista, no se está de acuerdo con tal decisión, pero no se atreven a enfrentarse a sus socios; pues los temen más que a Mohamed VI con sus famosas grabaciones secretas obtenidas del teléfono móvil a Pedro Sánchez, a través del sistema de espionaje Pegasus

Pero como afortunadamente la inmensa mayoría del pueblo español, no es “eco cara” ni ecologista barato de boquilla”, como toda esta minoritaria pero escandalosos de Podemos y Cia, más algunos otros descerebrados “pancartero”, especialistas en trabajar poco y acudir a muchas manifestaciones, los cuales andan suelto por ahí.  Nosotros preguntamos en serio y como deben de hacerse las cosas ¿Es rentable cerrar Almaraz?  Y en esa línea de seriedad, añadimos, Depende de a quién se pregunte

Pues si bien es cierto que la política divide, la economía tampoco une demasiado que digamos. Los estudios disponibles ofrecen conclusiones opuestas, y cada uno se ha convertido en arma arrojadiza en el debate público. Los que defiende el cierre, elaborado por la “URJC y la UPC para Greenpeace” sostiene que cerrar Almaraz es “económicamente racional” dentro del proceso de transición energética y según sus conclusiones, l 96,4% de la energía de Almaraz podría sustituirse con renovables” en los primeros años, por lo que mantener la central retrasaría inversiones en tecnologías limpias y el coste de prolongar su vida útil sería mayor que el de acelerar la transición. Este enfoque presenta el cierre como unaoportunidad económica”, no como un lastre.

En el lado contrario, el “Consejo General de Ingenieros Industriales” y otros organismos técnicos serios y no de “progres fumados de izquierdas” aseguran que, no existen razones técnicas ni económicas para cerrar Almaraz, pues la nuclear sigue siendo una fuente barata, estable y baja en emisiones” y lo que es peor, su cierre obligaría a recurrir al gas, elevando costes y emisiones” y a todo esto hay que sumar cuatro mil puestos de trabajo directos, que se irían al puto carajo “náutico”.

A esto se le suma un informe demoledor de PwC que, advierte que la factura del cierre la pagarán los consumidores, no las eléctricas, como siempre ha ocurrido de aquí para detrás 

Entonces es cuando salta la cuestión del millón, que será la siguiente: “pues no se trataría ya de  ver si Almaraz es rentable o no, sino” ¿Qué modelo energético quiere financiar España?

Yo siempre, como humanista convencido que soy, me fijo y muy mucho en el drama humano propiamente dicho; pues más allá de los informes, que pueden resultar muy bonitos según quien o quienes los presenten, hay una realidad que no cabe en un Excel, que es la vida de miles de personas.                                                            La central de Almaraz sostiene a mas más de 4.000 empleos” directos e indirectos; padres de familia, que quieren darle un mejor empleo y calidad de vida, mejor que la que les ofrecen esos soñadores “eco jetas”, que lucen unas camisetas del “Che Guevara” pero que ninguno quiere ir a vivir a Cuba bajo la bota de una dictadura comunista fracasada y si el venirse a vivir con el “terrible capitalismo degradador de la naturaleza.                                                                                                                        A esos, y muy especialmente al grupo de “Podemos y CIA”, habría que explicarles una vez más que, su cierre, destruiría al mismo tiempo un tejido empresarial, del que ahora mismo depende que su actividad siga en activo, produciendo en la comarca una renta per cápita del 12% superior a la media extremeña. Sin ir más lejos, los bares de Navalmoral de la Mata, en las tiendas de Almaraz, en los talleres de la comarca, la pregunta es siempre la misma, “¿Y ahora qué?” ¿vendrán los “eco jetas” de Podemos y Cia. a darnos de comer y a pagar los estudios de nuestros hijos?

Los propios alcaldes de la zona, reclaman un plan de reindustrialización real”, no promesas tipo de las que hace Pedro Sánchez y luego “cambia de opinión”. Lo que temen es que el cierre convierta la zona en otro ejemplo de transición mal gestionada, como ya ocurrió en otras regiones tras el fin del carbón, y es que el hacer esas clases de “pifiadas”, son    verdaderos doctos los gobiernos social comunistas, como el que actualmente (aunque no es ningún secreto, que les queda poco), tenemos en España

He hablado personalmente con muchos conocidos de la zona y todos me han manifestado los mismo; “el cierre no es una decisión energética, es una sentencia social”.

Dicho lo anterior, una cosa sí que me queda clara, y es que España se enfrenta a un dilema incómodo, pues el cerrar Almaraz ahora, implicaría recurrir a más gas, con precios volátiles y mayores emisiones, y, por otra parte, el mantenerla abierta podría ralentizar la entrada de renovables, pero garantizaría estabilidad en el suministro.

La pregunta clave es si el sistema eléctrico está preparado para absorber la pérdida de una instalación que aporta alrededor del 7% de la electricidad nacional” sin comprometer la seguridad energética. 

Los expertos no se ponen de acuerdo, pero lo grave de este el gobierno es que, mientras no se pene de acuerdo con la parte del grupo de comunistas “progres eco jetas” que se sientan en el consejo de ministros, tampoco ha ofrecido una hoja de ruta detallada que despeje dudas, y mientras tanto… “Todo el mundo en Belén con los pastores y que viva el vino” que, la culpa en ultimo caso se le puede echar a los famosos recortes de Rajoy o al caso de corrupción Kitchen, que también es muy recúrrete. Jajajajaj 

Como conclusión podemos afirmar que, Almaraz no es solo una central, “es un síntoma”, este debate sobre Almaraz revela algo más profundo: España avanza hacia la transición energética sin un consenso claro, sin una estrategia territorial sólida y sin una evaluación técnica que convenza a todos los actores.

 Lo dicho amigo y en ello me ratifico, para unos, el cierre es un acto político” disfrazado de transición; para otros, es una decisión económica” necesaria para acelerar el cambio y para la comarca, “una amenaza existencial”. 

Lo único indiscutible es que Almaraz se ha convertido en un símbolo. Un símbolo de cómo el “desgobierno social comunista” de Pedro Sánchez gestiona —o evita gestionar— los grandes debates de su futuro energético.

 Y como ya saben que a mí me gusta terminar mis artículos de opinión al estilo canario y maúro de Telde, añado que… todo esto ocurre, a la vista de un próximo “corte de plátanos” en la fica de Juanito el de Telde, que llevará a cabo dentro de unos días y  yo estoy por decirle que siga la variada que es mejor para él , que haga el corte como si nada estuviera ocurriendo y si los “plátanos mayeros” no tuvieran salida en el mercado, que no se amargue como los chocos arrugados , que se los jinque toditos a la vacas, que.. ¿Quién quita compadre, si los animalitos con semejante manjar, y en agradecimiento, en vez de la leche de siempre, terminan dándole “leche condensada y galletas Marias o de Bandama” ?; que dicho sea de paso amigo, muy ricos que son. ¿O es que su madre no se los escachó en su infancia? ¿No?, pues no sabes lo que se perdió, paisano; tanto que de más de un peninsular que no los había probado así nunca, descubrió esta delicia culinaria canaria en la pensión “casa Fefita” la viuda de Dominguito el “tres de bastos”, y se quedó plasmado del todo. ¡Oiga! Que se lo digo en serio. Qué… ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

Fdo:

Julio César González Padrón

Marino Mercante y escritor


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