
Por María Sánchez
Cuando se nos enferma un ser querido, con el que compartimos nuestra existencia y nuestro hogar, la vida nos da un giro de ciento ochenta grados. Nuestros hábitos cambian, las horas pasan raudas y no tenemos tiempo más que para estar pendientes del enfermo, ya que ese ser nos acapara todas las horas del día, e incluso, en la noche.
Son muchas las enfermedades que hacen estragos en el ser humano, dejándolos a merced de los cuidadores, y a éstos como enfermeros fijos sin horario ni sin sueldo.
Por costumbre tradicional, es la mujer la que se encarga de llevar a cabo la labor de cuidadora. Lo peor en estos casos es, que una sola persona, se atribuya el cargo sin pedir ayuda a familiares o amigos. Esta actitud es el error más peliagudo y desacertado que se puede tomar. Hay que ser conciente de que una enfermedad de larga duración, no sólo mella la vida del enfermo, sino también la del cuidador.
Las enfermedades neurológicas, por afectar al cerebro, son las más difíciles de sobrellevar pues el enfermo suele comportarse con irritación y acritud, lo que empeora la situación para cuidador y afectado. La enfermedad de Alzheimer, más conocida y extendida que cualquier otra, lleva a un deterioro físico y psíquico hasta que llega el fallecimiento del familiar.
Otro de los enfermos que necesitan de cuidados permanentes, es el parapléjico. Su vida se ve atada entre la cama y la silla de ruedas, son absolutamente dependientes para todo. Por la postura a la que les obliga su enfermedad, suelen sufrir grandes escaras que les obliga a visitar, con mucha frecuencia, los hospitales. Del mismo modo sufren infecciones urinarias al tener que permanecer constante mente sondadas.
Desgraciadamente, cada vez son más los familiares que se ven abocados a cuidar de sus enfermos y mayores, sin obtener ayuda ni económica ni personal por parte de servicios sociales de ningún tipo.
La familia debe concienciarse que lo mejor es pedir ayuda, no auto nombrarse cuidador permanente y, sobre todo, aceptar la enfermedad. De lo contrario las cosas se empeoran para: el enfermo, el cuidador y la familia que comparte el hogar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario