sábado, 6 de junio de 2015

Un homenaje a la reina de la salsa










La artista cubana siempre mostró su rechazo al régimen de Fidel Castro
Pedro Knight lo dijo en 2004: "Ojalá la lleven en el corazón toda la vida". El marido de Celia Cruz inauguraba junto al alcalde de entonces, Miguel Zerolo, la calle dedicada a su mujer en Santa Cruz. Está en Cabo Llanos y no es una zona demasiado transitada como las del centro de la ciudad pero, al menos, la reina de la salsa tiene su merecido homenaje en la capital tinerfeña. Ese mismo año, en 2004, la ciudad le dedicaba su Carnaval. Celia Cruz había fallecido un año antes y siempre permanecerá en el corazón de todos los tinerfeños que han bailado o no con ella.
Úrsula Hilaria Celia de la Caridad de la Santísima Trinidad Cruz Alfonso nació en La Habana, en Cuba. Lo hizo en 1925, aunque existen duda sobre cuál fue la fecha exacta. La negativa de la cantante a desvelar su edad real hace muy difícil conocer cuál era realmente su edad. Fue la segunda hija de un matrimonio con cuatro niños que se criaron junto a más de una decena de primos. Empezó a cantar acunando a los más pequeños de la casa. Su voz la heredó de su madre.
Un día, estando en la calle, una mujer la oyó cantar. Tanto le gustó que le acabó comprando unos zapatos. Visto su éxito, siguió cantando en la calle hasta que consiguió cubrir los pies de toda la familia. Durante ese tiempo se dedicó a observar a los artistas callejeros desde lejos ya que su padre le negaba cualquier acercamiento al mundo de la música. Tras intentar estudiar Magisterio para satisfacer a su padre, abandonó la carrera para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música.
Después de algunas actuaciones en la radio, Celia Cruz entró a formar parte de las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas. En 1950 ya había participado en diferentes emisoras cuando pasó a formar parte del elenco del cabaret Tropicana, donde la descubrió el director de la Sonora Matancera. Durante los años 50 formó parte de los éxitos de este grupo y de las colaboraciones con grandes artistas de la época. De Cuba viajó a diferentes países sudamericanos y también a Estados Unidos. En este tiempo se ganó varios títulos que conservaría durante toda su vida: la Reina Rumba, la Guarachera de Oriente y, también, la Guarachera de Cuba. En 1960, huyendo de su país tras conseguir un permiso para actuar en México, la banda entera decidió no regresar. Al llegar a Estados Unidos pocos meses después confesó que con mucho dolor huyó de Cuba intuyendo que Fidel Castro impondría una dictadura en su país. Su destierro provocó que no pudiera asistir al funeral de su madre en 1962.
Ese mismo año contrajo matrimonio con Pedro Knight, el primer trompetista de la orquesta que al dejar el grupo se convertiría en su representante. En 1965 comenzaba su carrera en solitario junto al percusionista Tito Puentes con quien grabó ocho discos. A partir de ese momento todo fueron éxitos. Durante los siguientes años actuó en lugares como el Carnegie Hall o el Yanquee Stadium de Nueva York. Además, participó en diferentes películas como actriz, siempre defendiendo una postura anticastrista. En Cuba, a pesar de la prohibición oficial de escuchar su música durante más de 40 años, siempre se la ha considerado como una embajadora de su país.
En Tenerife sus canciones han sonado siempre. Sin embargo, en 1987 consiguió un éxito de categoría internacional. Durante el Carnaval se celebró un concierto en la Plaza de España en el que participó Celia Cruz junto a la orquesta Billo´s Caracas Boys. El evento fue reconocido en el Libro Guinness de los Récords como el concierto más multitudinario al aire libre que se hubiera celebrado nunca. Acudieron 250.000 personas, que bailaron a la vez una misma canción, un éxito que todavía hoy sigue vigente y ningún cantante ha podido superar.
Justo un año antes de morir, en 2002, Celia Cruz recibió un Grammy al mejor álbum por La negra tiene tumbao. Recogió el premio con la mayor de las alegrías, embutida en un vestido y, como siempre, con unos zapatos de tacón puestos. Su grito de guerra, "¡azúcar!", le hizo consagrarse y ser recordada. Con esa palabra abría y cerraba siempre todos sus conciertos. Solo con hacer aparición, el público enloquecía. El verano del mismo año celebró su cuarenta aniversario de bodas con una fiesta multitudinaria que le organizó la cantante Lolita Flores en Madrid.
En noviembre, durante un concierto en México, comenzó a perder el control de su voz. A su regreso a Estados Unidos se le extirpó un tumor cerebral. El 13 de marzo de 2003, apareció por última vez en público cuando la comunidad latina le hizo un homenaje en Miami. Justo en esas fechas grabó un último disco con el título Te entrego el alma, un álbum que no llegó nunca a ver publicado.
fuente : http://www.laopinion.es/tenerife/2015/06/05/homenaje-reina-salsa/610688.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario